LENGUA ORAL Y LENGUA ESCRITA
“En una sociedad alfabetizada hay dos formas de lenguaje—oral y escrita—
que son paralelas entre sí. Ambas son totalmente capaces de lograr la
comunicación. Ambas formas tienen la misma gramática subyacente. Lo que
diferencia la lengua oral de la lengua escrita son principalmente las
circunstancias de uso. Utilizamos la lengua oral sobre todo para la
comunicación inmediata, cara a cara, y la lengua escrita para comunicarnos a
través del tiempo y del espacio”. Kenneth Goodman
CARACTERÍSTICAS DE LA LENGUA ORAL
3. Se manifiesta por medio de sonidos articulados producidos por el aparato fonador.
4. Utiliza como canal o vía de transmisión el aire.
5. Es de mayor uso, práctica y frecuencia que la lengua escrita.
6. Tiene un número limitado de receptores.
7. Permite una modificación inmediata del mensaje y está sujeta a interrupciones.
8. Es menos refinada, más espontánea y más descuidada que la lengua escrita; esto conlleva a que los errores cometidos durante su emisión posean poca censura social.
9. Cuando hablamos, no tenemos la manera de operar una reflexión metódica sobre lo que decimos. La lengua oral no nos permite autoanalizar nuestro propio pensamiento.
CARACTERÍSTICAS DE LA LENGUA ESCRITA
2. Se adquiere a partir de una instrucción especial. Para aprender a escribir, es necesario someterse a un largo proceso de formación, de entrenamiento y de práctica. Ese largo proceso exige dedicación y constancia. En contraste con la lengua oral, la lengua escrita es completamente artificial, no hay manera de escribir “naturalmente”. Esto se debe a que la lengua escrita está regida por unas reglas que han sido ideadas conscientemente y que son tanto, definibles.
3. Se manifiesta por medio de signos gráficos: grafemas y signos de puntuación
4. Normalmente utiliza el papel como canal o medio.
5. Por consiguiente, el mensaje se codifica mediante esos signos gráficos, esos grafemas y signos de puntuación que se trazan en el papel.
6. Es duradera o estable porque se conserva a través del tiempo y del espacio. Ha permitido fijar la comunicación.
7. Puede tener un número ilimitado de receptores.
8. Si el mensaje ya ha sido emitido, no permite una corrección inmediata.
9. Los elementos de los que se dispone para construir el mensaje son de carácter estrictamente lingüístico (grafemas) o paralingüístico (signos de puntuación, espacios, sangrías, negrilla, subrayado, etc.). La información que se trasmite no se puede complementar con el recurso de códigos extralingüísticos..
10. Es más conservadora y menos dinámica que la lengua oral. El hecho de ser más estable y selectiva en el empleo de palabras y expresiones, hace que la lengua escrita se caracterice por su discreción para aceptar neologismos y formas coloquiales.
El latín orthographia, la ortografía es el conjunto de normas que regulan la escritura. Forma parte de la gramática normativa ya que establece las reglas para el uso correcto de las letras y los signos de puntuación.
En algunas lenguas, la ortografía basa sus normas en los fonemas (abstracciones mentales de los sonidos del habla), tal y como ocurre
con el castellano. Otras lenguas optan por criterios etimológicos (es decir, se remiten al origen de las
palabras), una situación que promueve la divergencia entre la escritura y la
pronunciación de las palabras.
Muchos escritores reconocidos a nivel mundial han solicitado la
abolición o, al menos, la simplificación de las reglas de la ortografía. Uno de
ellos fue el Premio Nobel colombiano, Gabriel García Márquez. Esto, sin embargo, suscita una serie de interrogantes y potenciales
problemas, que nadie ha sabido resolver al cien por ciento
En primer lugar, podemos hablar de las letras s y z; en algunas
ciudades, su pronunciación es
diferente, lo cual vuelve más fácil recordar cuándo se utiliza cada una (los
ejemplos más comunes son las palabras “casa” y “caza”). Sin embargo, es mucho
mayor el porcentaje de poblaciones que no las distinguen fonéticamente, sea que
pronuncien ambas como una s o
como una z. En estrecha relación
con ellas se encuentra la c, que
puede leerse como una k o como
una z, en las combinaciones ca,
co y cu o ce y ci, respectivamente.
Vivimos en una era en la que ya
no es necesario escribir a mano, y esto nos aleja considerablemente del
lenguaje; por si fuera poco, todos los dispositivos que utilizamos para
procesar texto están preparados para
asistirnos, sea corrigiendo nuestros errores, o bien evitando que lleguemos a
cometerlos, gracias a su función conocida como “autocompletar”. No se puede
justificar la decadencia que está sufriendo la ortografía con los avances
tecnológicos, así como no se puede culpar al cine de la delincuencia juvenil.
En ambos casos, el problema reside en la educación, que es la base sobre la cual los seres vivos nos apoyamos para tomar
decisiones. Si no nos enseñan a tiempo la importancia de una correcta
ortografía, la gran diferencia que existe entre un texto rico y bien escrito y
una sucesión casi aleatoria de pseudo términos sin signos de puntuación,
entonces la tecnología representará nuestra única posibilidad de mantener vivo
un legado que nos ha acompañado durante siglos.
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